...a través de Bertha Dudde - 26.06.1960
BD 7633 La necesidad y ayuda de los seres en el más allá …

Se os ofrece todo aquello que contribuye a la maduración de vuestras almas. Permanecéis en esta Tierra únicamente para que vuestra alma madure, para que se espiritualice y para que sea capaz de entrar al reino de luz cuando abandona de esta Tierra. y se os ha concedido este tiempo de la vida terrenal para dicha maduración; o mejor dicho, es el último tiempo de vuestra encarnación en la Tierra, pues vuestra alma, como ser humano, aún tiene la oportunidad de liberarse de cualquier forma externa y poder entrar en la eternidad como espíritu libre. Porque aunque abandona su cuerpo, puede seguir atada; puede que aún no haya recuperado su libertad espiritual si no ha evaluado adecuadamente su vida terrenal.

Porque entonces se le arrebatará la posibilidad de alcanzar la libertad en el más allá a través de su propia fuerza, pues ya no la posee, porque pierde su fuerza vital al morir el cuerpo, y no pudo llevar fuerza espiritual al más allá porque no la adquirió en la Tierra. y entonces tal alma se encuentra en un estado lamente, pues depende de la ayuda de los seres de luz, o de la intercesión amorosa, pero de tal manera que su voluntad sigue siendo libre que rara vez se oriente de forma diferente a como lo hacía en la Tierra, que los seres de luz experimenten un rechazo, al igual que en la Tierra lo experimentaba todo aquel que quería instruir al alma de manera positiva.

Y entonces lo único que queda al alma es la intercesión … Y puede considerarse bendecida si los buenos pensamientos la acompañan al reino espiritual, cuando seres humanos amorosos se ocupan de ellas e interceden ante Dios por esas pobres almas … Porque ellas experimentarán la fuerza del amor que les llega a través de esta oración y la fuerza del amor a menudo es capaz de transformar los pensamientos del alma, la fuerza del amor es capaz de otorgarle una pequeña luz que ilumina su largo camino en la otra vida.

Pero aquellas almas que se han adquirido poco amor en la Tierra se encuentran en una situación lamentable, a quienes solo siguen pocos buenos pensamientos, y que aún son demasiado inmaduras para ordenar sus propios pensamientos y pedir ayuda … Las almas no deben ser obligadas a cambiar su voluntad; solo pueden ser influenciadas y deben someterse voluntariamente a esta influencia. Solo entonces su estado puede experimentar una mejora, y entonces también se volverán más receptivas a los esfuerzos de los seres de luz y aceptarán sus enseñanzas. Por lo tanto, a menudo puede durar una eternidad hasta que un alma despierte de su oscuridad, hasta que anhele la luz y se esfuerce por alcanzarla cuando esta brille sobre ella temporalmente.

Dios no deja a ninguna alma eternamente en su necesidad, sino que siempre la deja la libertad de voluntad; de lo contrario, verdaderamente, ya no existiera ninguna alma sin ser redimida en la Tierra y también en el reino del más allá. Porque el alma tiene que haber encontrado la Redención a través de Jesucristo. Y si no la encuentra en la Tierra, tiene que buscarle y encontrarle a Él en el reino espiritual. Y esto a menudo requiere largas instrucciones hasta que llega a tener fe en el divino Redentor y Le implora por Su ayuda. Entonces, sin embargo, su Redención está asegurada; entonces, imparablemente, asciende también a las alturas del reino espiritual, pues entonces, se ha entregado a Aquel, Que murió en la cruz para redimir a los seres humanos …

Pero el tiempo de la vida terrenal como ser humano está destinado a traer la Salvación al alma. En la vida terrenal como ser humano debe encontrar a Jesucristo; esta llamada a encontrar a Jesucristo y mientras esté en la Tierra entregarle todavía su culpa y a rogarle fervientemente que la libere de toda culpa por el bien de Su sangre, que pagó como precio por todas las almas que una vez cayeron, y que caminan por la Tierra para poner a prueba su voluntad y alcanzar la madurez espiritual suprema. Y el alma puede considerarse bienaventurada si ha encontrado al divino Redentor, Jesucristo, incluso antes de su muerte corporal …

Entonces, verdaderamente, podrá entrar redimida al reino del más allá; entonces ninguna oscuridad la rodeará, ya no tendrá que soportar sufrimiento ni tormento, estará libre de toda atadura y, llena de luz y fuerza, podrá ser bendecida en el reino espiritual, el reino de la luz, al que solo pueden entrar las almas redimidas y que es verdaderamente el hogar legítimo de toda alma, por el cual debe anhelar y hacer todo lo posible en la Tierra para poder regresar a este hogar cuando termine su viaje terrenal. Entonces será y permanecerá bendecida, entonces ha evaluado correctamente la vida terrenal … entonces se ha liberado de toda atadura, y será bendecida en esta libertad …

Amén